The EU Journalism Fellowship blog

Spain is now the epicentre of the eurozone’s economic crisis. Is Spain going to need the bailout of the EU? What does it imply for the countries in trouble to ask for a bailout? Does the EU need to change the terms of bailouts?

 

Las tensiones en los mercados, que dejan a España a su suerte, hacen cundir la sensación de que todos los escenarios son posibles y quedan atrás las voces que alertaban de que España o Italia son paísestoo big to fall”.

Una intervención europea de este calado pone contra las cuerdas al continente: supondrá pasar el foco a Italia, sopesar la cantidad de dinero que la UE está capacitada para desembolsar, la viabilidad del euro e incluso ver cumplidas las advertencias de Moody’s de una rebaja de la máxima calificación de deudas de países intocables hasta el momento como Alemania, Holanda o Luxemburgo.

Visto que los rescates aplicados no han servido para cortar la hemorragia y amenazan con tensar más aún la situación de la Eurozona, estos frentes plantean la necesidad de reinventar los rescates europeos en un momento en que la coyuntura está transformando poco a poco la estructura institucional de la UE.

¿Cómo afecta un rescate financiero de la UE a un país?

Los Memorandos de entendimiento son los documentos finales que recogen la enumeración de la condicionalidad política al dinero entregado. Son las páginas que incluyen las líneas maestras de las negociaciones entre los países que solicitan la ayuda y la troika, los llamados “hombres de negro”pertenecientes a la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional y encargados de realizar las misiones de control. ¿Cómo pueden afectar estos memorandos a un país?:

  • Administración Pública: es uno de los frentes más débiles cuando un país es intervenido. Los trabajadores públicos ven reducidos sus salarios, eliminadas diversas pagas extras, debilitada su cobertura sanitaria y en casos más drásticos, como el griego, pronunciados reajustes de las plantillas. Por otro lado, se procede a eliminar organismos públicos y empresas dependientes de fondos del Estado.
  • Inversiones: otra de las consecuencias directas es que los proyectos de inversión pública en infraestructuras quedan bloqueados.
  • Nacionalizaciones VS Privatizaciones: se tiende a nacionalizar muchos de los bancos que no pueden hacer frente a las dificultades del momento, mientras que por otro lado se presiona para acelerar privatizaciones de empresas públicas, muchas de ellas estratégicas y que proveen a los ciudadanos de servicios básicos como la electricidad o el transporte ferroviario.
  • Sanidad y Educación: dos partidas afectadas mediante la reducción de personal, de subsidios a centros privados y freno de inversión en los públicos, instando incluso en algunos casos a la formación de “clusters” de centros educativos y sanitarios para sacarles más rendimiento. Esto se ha traducido en reubicar a más alumnos en menos aulas.

Un repaso por los tres rescatados

Hasta ahora, 3 han sido los rescates aplicados, a los que debe sumarse los rescates financieros solicitados por España y Chipre para sanear su sistema bancario.

  • Grecia inició el camino de los rescates europeos; un pequeño país mediterráneo que apenas supone algo más del 2% del PIB de la UE y que más veces está poniendo en jaque el proyecto comunitario. Atenas tiene programado un rescate de 240.000 millones de euros (110.000 aprobados en mayo de 2010 y un segundo rescate de 130.000 millones en octubre de 2011) que ha transformado socialmente al país, sometido a unos ajustes draconianos que ha rebajado el nivel de vida de los griegos a unas cotas difícilmente soportables, lo que ha sacado a los ciudadanos masivamente a las calles.
  • Irlanda fue el siguiente en la lista. Se le otorgó un rescate de 85.000 millones de euros en noviembre de 2010. El hasta entonces llamado tigre celta, por su espectacular progreso económico, no pudo hacer frente al estallido de una burbuja inmobiliaria que hacía demasiado vulnerable su sector financiero. De una manera análoga a la de España, Irlanda acometió importantes medidas de ajuste de su economía antes de plantearse la intervención europea; aun así, el Gobierno irlandés tuvo que elevar la edad de jubilación a los 68 años, recortar las prestaciones sociales y por desempleo o reducir el salario mínimo interprofesional, entre otras medidas, pero eso sí, sin tocar su bajísimo impuesto de sociedades, todo un irrenunciable. Recientemente, el país votó favorablemente en referéndum el Tratado Fiscal Europeo, que abre la puerta a que el país siga recibiendo fondos de asistencia cuando finalice su rescate en el año 2013.
  • Portugal ha sido el último país en ser intervenido de manera total. Su rescate, de una cuantía de 78.000 millones y aprobado en mayo de 2011, obligó al país a importantes sacrificios, entre los más destacados la subida del IVA (muchos productos pasaron del reducido del 6% a un 23%), un recorte de 925 millones de euros en sanidad, de 370 millones en educación y la reducción de la duración máxima del subsidio por desempleo de 3 años a 18 meses.
  • Chipre, por su parte declaró atravesar dificultades por su elevada exposición a la economía griega. Se prevé que Chipre pueda necesitar una asistencia financiera que ascienda el 20% de su PIB.

El estigma del rescate

A la luz de las intervenciones llevadas a cabo hasta la fecha se pueden extraer dos conclusiones: 1) los rescates no son diques de contención sino de contagio al resto; y 2) las medidas de austeridad no provocan calma en los mercados sino mayor tensión.

Los rescates causan cierto estigma social que establece una complicada línea divisoria entre los países de la UE y que está acelerando una cierta división ciudadana, un irrefrenable desapego a la UE y un cuestionamiento de su legitimidad.

En una reciente entrevista, Felipe González declaraba: “Los europeos han sido capaces de destruir físicamente Europa. ¡Cómo no van a ser capaces entonces de acabar con el euro!”. El tiempo dirá hasta qué punto la generación actual de líderes europeos está dispuesta a hacer frente a un reto histórico visto que las dificultades no terminan con la intervención de España.

 

Vicente Rodrigo is a Spanish journalist and Political Sciences student based in Madrid, currently working as communications and public affairs consultant. He was a Robert Bosch Stiftung “EU Journalism Fellow” for 2011, on a journalism practice with EurActiv.com

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